En la antigua Grecia, vivía una mujer que tenia el olfato muy fino y un gusto exquisito por el café de grano. Madre de dos hijos y viuda, la mujer del moño naranja (como así la llamaban) fue expulsada de su casa por soldados armados del gobierno y por consecuencia perdió a sus hijos. La mujer del moño naranja tuvo que vivir debajo de un puente el cual estaba adornado con las hojas muertas de otoño, cosa que detuvo a la mujer por un instante para poder admirar su color favorito: el naranja.
Años después, la mujer del moño naranja escuchó por la radio que el soldado Adolfo Magno (su hijo) fue asesinado con 23 impactos de bala producidos por la ametralladora de su hermano Alejandro Nitzche.
La mujer quebró en llanto al escuchar que su hijo Adolfo, al que mas amó, fuera asesinado.
Mentira o verdad, lo único que queda en estas fechas, es, el moño de mi madre.
En la antigua Grecia, vivía una mujer que tenia el olfato muy fino y un gusto exquisito por el elixir negro de las frutas. Señora de dos hijos y viuda, la mujer del moño naranja (como así la llamaban) fue expulsada de su casa por soldados armados del gobierno y por consecuencia perdió a sus hijos. La mujer del moño naranja tuvo que vivir debajo acueducto el cual estaba adornado con las hojas muertas del entretiempo del año, cosa que detuvo a la mujer por un instante para poder admirar su color favorito: el naranja.
Años después, la mujer del moño naranja escuchó por la radio que el soldado Adolfo Magno (su hijo) fue asesinado con 23 impactos de bala producidos por el bastón de Hitler de su hermano Alejandro Nitzche.
La mujer quebró en llanto al escuchar que su hijo Adolfo, al que mas estimó, fuera asesinado.
Mentira o verdad, lo único que queda en estas fechas, es, el moño de mi madre.
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